Glaciares, montañas y parques nacionales han puesto a la Patagonia chilena en el mapa del mundo. Pero hay otra forma de conocerla: cocinar con productos australes, dibujar un pingüino en su entorno, construir una serie fotográfica o sentarse a aprender de quienes mantienen vivas las tradiciones de Magallanes.
Esa es la apuesta de Patagonia Inspira, una línea de viajes impulsada por Solo Expediciones con un idea simple y ambiciosa a la vez: que el viajero deje de mirar el paisaje desde lejos y pase a ser parte de él. El programa contempla nueve alternativas de entre tres y siete días, con grupos de hasta ocho personas, en las que cada participante aprende junto a especialistas y personas que dominan los oficios de la región.
La primera salida está programada para marzo de 2027, con experiencias que se desarrollarán entre marzo y mayo, y durante septiembre y octubre, meses en los que la actividad turística regional disminuye. Para Claudia Castillo, directora de Patagonia Inspira y gerente de Turismo Nacional de Solo Expediciones, el proyecto surge de una pregunta concreta: “¿qué ocurriría si el interés por los talleres creativos que han ganado popularidad en Santiago se trasladara durante varios días a uno de los territorios más singulares del país?”, dice.
Viajeros que quieren participar
La respuesta llega en un buen momento. Cada vez más personas buscan viajes en los que puedan involucrarse y conectar de verdad con los lugares que visitan. Daniela Rodríguez, gerente de AustroChile, lo resume así: “el turismo de experiencias está creciendo y representa una oportunidad para complementar los atractivos naturales con actividades vinculadas a la cultura, las tradiciones y la forma de vida local”.
Magallanes tiene mucho que ofrecer en ese terreno. Su historia, su geografía y la mezcla de culturas que llegaron a poblarla dieron forma a una identidad propia. La gastronomía, los oficios artesanales, las costumbres de las estancias y las prácticas asociadas a la actividad ganadera, forman parte de un patrimonio que puede convertirse en una experiencia turística.
Daniela Rodríguez pone ejemplos concretos: preparar un calafate sour, actividades en torno a la cultura del mate, la cocina regional y los oficios tradicionales. Incluso una once magallánica, puede transformarse en una oportunidad para conocer las costumbres cotidianas del territorio. “El desafío consiste en convertir esos elementos en experiencias bien diseñadas, con una identidad propia y un relato que permita comprender su valor”, advierte.
Patagonia Inspira lleva esa idea a la práctica. En sus programas, el paisaje deja de ser únicamente el escenario de una actividad y se convierte en parte fundamental del proceso creativo. Los participantes pueden dibujar un pingüino, pintar un bosque de lenga, recorrer un mercado junto a un chef o desarrollar una serie fotográfica a partir de la vida y los paisajes de la región.
La conexión también se construye a través de las personas. Los encargados de enseñar son quienes desarrollan sus oficios en el territorio, por lo que las actividades incorporan sus conocimientos, historias y experiencias. Algunos programas concluyen con una muestra de los trabajos realizados, a la que se invita a personas de la comunidad.
Nuevas formas de vivir la Patagonia
En gastronomía, uno de los programas propone una inmersión en los productos australes. El recorrido incluye visitas al mercado junto a un chef, experiencias de campo, asado al palo y técnicas como la charcutería y los ahumados. Durante la etapa final, los participantes diseñan un menú y lo preparan, para luego llevarse un recetario impreso con su nombre.
En arte, la invitación es aprender a observar antes de dibujar. Las sesiones se desarrollan en distintos puntos de la región, entre ellos Torres del Paine, Punta Arenas y Tierra del Fuego. La fotografía, por su parte, cuenta con un programa monográfico de siete días. Cada participante define una serie fotográfica al comienzo del viaje y trabaja en ella durante las distintas actividades, que incluyen el Estrecho de Magallanes, la navegación hacia los glaciares del fiordo Agostini y retratos de las personas que forman parte de la vida regional.
La iniciativa también considera “Escapada”, una alternativa de tres días dirigida a quienes nunca han participado en experiencias creativas de este tipo; “Marea”, un programa exclusivo para mujeres que combina caminatas, kayak y espacios de reconexión personal; y “Fuego”, una experiencia en Tierra del Fuego, en uno de los lugares más aislados del país y sin señal telefónica.
Más allá de las diferencias entre los programas, todos comparten un propósito: que el viajero termine su estadía con algo realizado por sus propias manos. Para Claudia Castillo, directora y creadora de Patagonia Inspira, esa dimensión responde a una necesidad que va más allá del turismo. “En una vida cotidiana dominada por las pantallas, las reuniones y los emails, disponer de tiempo para aprender, experimentar y crear puede convertirse en una forma de recuperar una relación más directa con el entorno”, señala.
Turismo todo el año
Patagonia Inspira también apunta a uno de los grandes desafíos de Magallanes: la estacionalidad. Antes de lanzar el proyecto, el equipo realizó un estudio de mercado que confirmó el interés por los viajes creativos y detectó el espacio para ampliar la oferta regional. Las cifras hablan por sí solas: “la ocupación hotelera se acerca al 60% en enero, mientras que en junio cae por debajo del 20%”, señala Castillo
Rodríguez destaca otra ventaja: muchas de estas actividades pueden hacerse bajo techo y planificarse en cualquier época del año, lo que da alternativas cuando el clima no acompaña. “Contar con una oferta más diversa puede incentivar a los visitantes a extender sus estadías y distribuir mejor sus actividades durante el viaje”, sostiene.
Así, marzo 2027 comienza de una forma diferente y con un objetivo final doble. Por un lado, mostrar a los viajeros una Patagonia que va más allá de sus postales icónicas más famosas. Y por otro, que las comunidades vean reconocido el valor de lo que saben hacer y que el turismo les abra oportunidades también fuera de la temporada alta.





















