• Después de más de cuatro años, la tasa de interés promedio de los créditos hipotecarios volvió a ubicarse bajo el 4% en abril. Puede parecer un dato técnico, pero en el mercado inmobiliario tiene efectos concretos: mejora la capacidad de financiamiento y vuelve más abordable una decisión que muchas familias habían postergado.

Por eso, que las tasas hayan vuelto a romper esa barrera es, sin duda, una señal positiva. Mejora el ánimo del mercado y reactiva conversaciones de compra que durante años estuvieron deprimidas. En nuestra experiencia, ya observamos un mayor movimiento en cotizaciones y consultas, además del regreso de compradores que habían aplazado decisiones, especialmente familias que buscan una vivienda definitiva.

Sin embargo, sería un error interpretar esta baja como una normalización completa del acceso a la vivienda o atribuirla exclusivamente a la coyuntura local. Las tasas hipotecarias en Chile siguen estrechamente ligadas a factores externos, como el comportamiento de instrumentos financieros de largo plazo y las tasas internacionales, particularmente las de Estados Unidos. Por eso, aunque el retorno bajo el 4% es relevante, seguimos lejos de los mínimos históricos cercanos al 2%.

Además, el comprador cambió. Hoy las personas llegan al mercado con una lógica más racional: cotizan, comparan alternativas y revisan distintas opciones de financiamiento, desde bancos y cajas de compensación hasta mutuarias o compañías de seguros. Pequeñas diferencias en tasa, plazo o seguros pueden traducirse en impactos financieros importantes a largo plazo.

En ese contexto, uno de los consejos más relevantes para quienes están pensando en comprar es cotizar activamente con distintos ejecutivos e instituciones financieras. Abrir el abanico de opciones puede ampliar las posibilidades reales de acceso.

Pero el principal desafío sigue estando en otro lugar: el acceso efectivo al financiamiento.

No basta con tasas nominales más bajas si las exigencias de evaluación de riesgo siguen siendo estrictas o si el ahorro para el pie continúa siendo una barrera relevante. En la práctica, seguimos viendo personas con interés real por comprar, pero cuya capacidad de endeudamiento o patrimonio líquido termina limitando la operación.

Romper la barrera del 4% es una buena noticia porque mejora las condiciones del crédito y devuelve algo de confianza al mercado. Pero todavía no estamos en un escenario de financiamiento flexible. La verdadera señal de recuperación llegará cuando más personas puedan transformar el interés por comprar en una posibilidad real.

 

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