En los últimos años, la “Ruta de los Glaciares” se ha consolidado como una de las experiencias más atractivas del turismo austral. La travesía, que zarpa desde Punta Arenas y se interna por los canales patagónicos hasta los paisajes remotos de la Cordillera Darwin, reúne aventura, contemplación y conexión con la naturaleza en un escenario que parece intacto al paso del tiempo y que logra conmover tanto a tripulantes como a turistas.

“Esta época tiene una magia distinta. Los paisajes se sienten más tranquilos, más auténticos. Hay menos movimiento turístico, lo que permite vivir la experiencia de una manera más relajada y contemplativa. El clima y la atmósfera de los fiordos y glaciares también cambian, y eso le da un carácter muy especial al recorrido”, dice Joshua Pelech, capitán costero de embarcación Magallanes 500.

Y agrega: “Creo que mantener Ruta de Los Glaciares en esta época del año refleja un compromiso muy importante con el turismo local y con el territorio. No es solamente seguir operando una excursión, sino apostar por darle continuidad a una experiencia que conecta a las personas con paisajes únicos de la Patagonia durante todo el año. Además, demuestra esfuerzo, visión y mucha dedicación”.

Para Juan Pablo Solo de Zaldívar, gerente de operaciones de Solo Expediciones, el éxito de esta travesía responde a la autenticidad del recorrido y al impacto emocional que genera en quienes la viven. “La Ruta de los Glaciares permite acceder a paisajes extremadamente remotos del Parque Nacional Alberto de Agostini, navegando por el histórico Estrecho de Magallanes hasta llegar a glaciares que prácticamente permanecen intactos”, explica.

Más allá del paisaje, el recorrido también busca generar una relación más profunda entre el visitante y el territorio austral. Según comenta Solo de Zaldívar, la experiencia está diseñada para que el turista no solo observe, sino que también comprenda el entorno. “Muchas veces los pasajeros llegan buscando conocer la Patagonia, pero terminan viviendo algo mucho más íntimo y transformador. El silencio de los glaciares, la inmensidad del paisaje y la sensación de estar en uno de los lugares más aislados del planeta, generan una experiencia muy profunda”, señala.

La navegación también incorpora una mirada ligada a la conservación y al turismo sustentable, especialmente considerando que el recorrido se desarrolla en uno de los ecosistemas más prístinos del planeta. “Trabajamos bajo una lógica de bajo impacto, respetando estrictamente las rutas de navegación, las distancias de observación de fauna y los protocolos de desembarco”, destaca el gerente de operaciones de Solo Expediciones.

La experiencia no solo cautiva a turistas extranjeros. También son muchos los turistas nacionales y residentes magallánicos, quienes se sienten atraídos por la posibilidad de vivir de cerca la inmensidad de los glaciares. “Me parece una iniciativa excelente. Poder acceder a tarifas más convenientes permite democratizar el turismo y generar un mayor vínculo entre las personas y su propio territorio. Además, muchas veces los magallánicos terminan redescubriendo la Patagonia desde otra perspectiva”, asegura el capitán costero, Joshua Pelech

Este es el caso de Katherin Becerra, originaria de Arica, pero residente en Punta Arenas, quien conoció la travesía a través de redes sociales y decidió realizarla junto a su familia. “Cuando te enfrentas al primer glaciar y ves en persona el imponente hielo junto al azul del cielo, abrazado de montañas con diversidad de tonos, es algo indescriptible que solo se puede vivir y sentir. Te dejas llevar por las emociones que nos hace sentir parte de algo mucho más grande y duradero que nosotros. Es ahí cuando te das cuenta de lo afortunada que eres por vivir la experiencia y conocer glaciares milenarios”, relata Katherin Becerra.

La visitante asegura que el viaje también la llevó a reflexionar sobre el cuidado del medioambiente y el impacto del cambio climático. “Tanto se habla del calentamiento global y siendo madre de dos niños, no pude dejar de pensar que en algún momento estos glaciares pueden desaparecer. Así, junto a mi marido, decidimos regalarnos como familia esta maravillosa experiencia de estar entre glaciares para poder vivir el amor por la naturaleza en su máximo esplendor. La «Ruta de los Glaciares » te entrega conocimientos, belleza, experiencia y una paz que te renueva y carga de energía”, concluye.

Con el inicio de la nueva temporada en la región de Magallanes, la travesía vuelve a posicionarse como uno de los panoramas imperdibles de la Patagonia chilena, ofreciendo a los visitantes una oportunidad única para explorar el extremo sur del continente y conectarse con algunos de los paisajes más sobrecogedores del planeta. Un escenario que parece intacto al paso del tiempo y que logra conmover tanto a tripulantes como a turistas.

 

Síguenos en Google Noticias

Equipo Prensa
Portal Prensa Eventos