- En Chile, donde la vida en condominios sigue creciendo y concentra a cientos de miles de familias, la protección de los bienes comunes se vuelve un elemento clave para la seguridad y continuidad de la vida en comunidad.
- En este contexto, Seguros CCS hace un llamado a reforzar la contratación del adicional de sismo para los bienes y espacios comunes, herramienta fundamental para resguardar de mejor manera el patrimonio colectivo.
Santiago, abril de 2026. Según la Ley de Copropiedad Inmobiliaria 21.442 el seguro de incendio es obligatorio en condominios, cubriendo daños materiales ante siniestros como incendios. Sin embargo, la cobertura de sismo —clave en un país como Chile— es voluntaria y debe contratarse como adicional.
Esta diferencia ha generado una brecha estructural en la protección de las comunidades. Hoy, un porcentaje importante de los edificios no cuenta con seguro adicional de sismos, pese a que Chile figura en la lista de los países con mayor actividad sísmica del mundo, junto a Indonesia, China, Irán, Turquía y Japón.
Las lecciones del pasado son claras. Tras el terremoto del 27 de febrero de 2010, se evidenció que solo un 24% de las viviendas en las regiones afectadas contaba con cobertura de terremoto, dejando expuestas a numerosas familias a pérdidas significativas. El impacto económico fue de gran magnitud: las pérdidas generadas por el 27-F fueron equivalentes al 15% del PIB nacional, superando los US$ 30 mil millones. A nivel asegurador, según cifras de la Asociación de Aseguradores de Chile (AACh), a 2017 se habían recibido más de 222 mil denuncias por siniestros asociados, con un total de US$ 6.300 millones en indemnizaciones.
A pesar de estos antecedentes, la cobertura sísmica sigue siendo postergada en muchas comunidades. El crecimiento sostenido de edificios en el país ha ampliado el número de copropiedades expuestas, muchas de las cuales no cuentan con protección adecuada.
A esto se suma un factor crítico: el tiempo. Expertos advierten que Chile podría estar entrando en un nuevo ciclo de alta actividad sísmica. “No necesariamente, pero ojo, en estos temas hay complejidades. No podemos bajar nunca la guardia”, advirtió en un medio de comunicación el geógrafo Marcelo Lagos. Tras citar estudios sobre la recurrencia de grandes terremotos, agregó que “hoy estamos en el margen de que podría ocurrir un gran evento y eso no lo podemos descartar”.
“Estos antecedentes demuestran que no basta con cumplir con lo mínimo exigido por la normativa. En un país como Chile, el riesgo sísmico debe ser considerado como parte esencial de la protección de los condominios”, explica Claudia Escobar, Gerente Comercial de Seguros CCS.
Una cobertura clave que sigue siendo opcional
El adicional de sismo para la propiedad común permite cubrir los daños materiales ocasionados por sismos en bienes comunes, facilitando la reparación o reconstrucción de infraestructura crítica como ascensores, pasillos, estacionamientos y áreas compartidas.
Escobar puntualiza, “Su ausencia puede traducirse en costos millonarios que deben ser asumidos directamente por los copropietarios, afectando la estabilidad financiera de las comunidades y retrasando su recuperación tras una catástrofe. En un edificio en Santiago, tras un sismo no muy elevado, el ascensor de la comunidad sufrió destrozos y su reparación tuvo un costo de reparación de 900 millones de pesos. El adicional de sismo es una cobertura complementaria al seguro de incendio, diseñada para proteger los inmuebles frente a daños estructurales provocados por terremotos. Su contratación requiere la aprobación del comité de copropietarios o de una asamblea, e incorpora un deducible, correspondiente a una suma o porcentaje del monto asegurado”.
Un aspecto poco conocido es que los daños no terminan con el movimiento telúrico. Un sismo puede provocar incendios o fallas críticas —por ejemplo, en ascensores o instalaciones eléctricas— que agravan el impacto inicial. En estos casos, un edificio que cuenta con cobertura adicional de sismo puede enfrentar de mejor manera los costos de reparación o reconstrucción. De lo contrario, la comunidad queda completamente expuesta, debiendo financiar los arreglos con recursos propios.
Incluso, tras un sismo, existe un plazo de varios días en caso de réplicas en el que los daños por incendio pueden ser considerados dentro de la cobertura, lo que refuerza la importancia de contar con una póliza adecuada.
¿Qué ocurre en todo el país?
De acuerdo a los registros de Seguros CCS, la distribución porcentual de la contratación de pólizas con y sin cobertura de sismo a nivel regional, evidencia importantes brechas a lo largo del país. A nivel nacional, un 70,1% de las pólizas incluye cobertura sísmica, mientras que el 29,9% no la contempla.
En el norte, regiones como Tarapacá y Atacama presentan altos niveles de contratación con sismo, superando el 90%, lo que refleja una mayor conciencia de riesgo. En contraste, hacia la zona centro-sur, la cobertura disminuye de forma relevante, con casos como Ñuble (48%) y Maule (54,8%), donde una proporción significativa de pólizas aún no incorpora esta protección. Por su parte, regiones extremas como Aysén y Magallanes alcanzan niveles de cobertura del 100%, marcando el punto más alto del país.
En conjunto, los datos muestran una adopción desigual de la cobertura sísmica, lo que abre espacio para avanzar en mayor información, educación y acceso a seguros en aquellas zonas donde la penetración aún es baja.
Un llamado urgente a actuar
Desde Seguros CCS enfatizan que la correcta comprensión de las coberturas sigue siendo un desafío. Tras el 27-F, el regulador detectó bajos niveles de conocimiento por parte de los asegurados respecto a sus pólizas, lo que evidencia una brecha que persiste hasta hoy.
En un escenario donde el próximo gran sismo no es una interrogante sino una probabilidad, el llamado es claro: las comunidades no pueden seguir postergando decisiones críticas.
Revisar las pólizas, entender sus alcances y evaluar la incorporación de cobertura de sismo ya no es una medida preventiva opcional, sino una decisión clave para resguardar la seguridad financiera y estructural de los edificios.
Seguros CCS invita a administradores, comités y comunidades a actuar con anticipación y asegurar una protección integral frente a uno de los riesgos más relevantes del país.



































