La medida busca evitar el contacto con esta especie marina, que puede provocar reacciones adversas en las personas, incluso cuando se encuentra fuera del agua y aparentemente inactiva.
El académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes (Uandes), Dr. Carlos Rivera, advierte que la fragata portuguesa “viva o muerta puede producir reacciones alérgicas al solo tocarlas con cualquier parte del cuerpo”, y que el contacto puede ocurrir de manera imprevista tanto en el mar como en la arena.
¿Qué hacer ante una picadura?
El experto indica que, ante un contacto, lo primero es retirar cualquier resto que quede adherido a la piel. “Luego se debe mojar la zona afectada con agua de mar y, si es posible, aplicar vinagre, ya que este impide la liberación de más toxinas”, agrega.
Posteriormente, y solo si la persona se encuentra en buenas condiciones, se puede exponer la zona a agua caliente por al menos 20 minutos, en la medida de lo tolerable. “Esto porque el agua corriente puede activar el veneno, entonces el efecto del agua caliente es el que ayuda, pero esto siempre cuando se hayan hecho los pasos previos con vinagre y agua de mar”, comenta.
Por su parte, el doctor David Torres, también académico de la Facultad de Medicina de la Universidad de los Andes (Uandes), señala que el riesgo de mortalidad es muy bajo, pero advierte que el contacto puede generar dolor intenso y reacciones más graves en personas de mayor riesgo.
Finalmente, indica que niños, adultos mayores, asmáticos, personas con alergias o con problemas cardíacos pueden presentar cuadros más complejos, por lo que es clave respetar los cierres preventivos de playas dispuestos por la autoridad sanitaria.




































