San Pedro de Atacama se ubica a casi 2.500 metros sobre el nivel del mar, en el borde norte del Salar de Atacama, en un área de gran interés arqueológico y turístico. Emerge en uno de los tantos oasis que deben su origen a las lluvias que produce el “invierno altiplánico” en el Desierto de Atacama, el más árido del mundo. Por eso, es posible presenciar vegetación realmente exuberante, formada por chañares, algarrobos y pimientos.
La zona fue el centro de desarrollo de la cultura licanantay (atacameña) y posteriormente un punto de avanzada para los incas. Los restos arqueológicos que se encontraron de las antiguas culturas están en el Museo Arqueológico Padre Le Paige, en el Pukará de Quitor y en la Aldea de Tulor ubicada en la Reserva Nacional Los Flamencos.
En los alrededores, se pueden ver impresionantes paisajes y formaciones rocosas propias de la actividad volcánica y del viento. Pero más allá de lugares impresionantes como el Valle de la Luna o los Géisers del Tatio, San pedro de Atacama se ha convertido en un icono del turismo nacional gracias a su perfecta mezcla entre el desarrollo del turismo astronómico y esa aura sustentable, ecológica, pero con un dejo de sofisticación que ofrecen diversos tipos de alojamientos.
Uno de estos, son los glamping, una forma de alojamiento que combina la experiencia de acampar en la naturaleza, con las comodidades de un hotel de lujo. El término proviene de la combinación de las palabras «glamour» y «camping». Y a diferencia del camping tradicional, en un glamping no se necesita llevar una tienda propia de campaña ni sacrificar comodidad.
Todo partió en 2015, cuando una pareja con amplia experiencia en el sector turístico decidió incursionar en el rubro hotelero en San Pedro de Atacama, dando vida a “Altos de Quitor”, un espacio diseñado para ofrecer una experiencia única en contacto con la naturaleza. Ubicado a 2.5 km del centro, cerca del Pukará de Quitor, el Valle de Marte y el Valle de Katarpe, el establecimiento cuenta con 15 habitaciones tipo yurtas mongolianas y un área de camping equipada con ocho carpas térmicas, cada una provista de colchones y ropa de cama de alta gama para garantizar una estadía confortable.
Con este concepto innovador, Altos de Quitor (uno de los 10 mejores glamping de Chile según Booking) se ha consolidado como una alternativa exclusiva para quienes buscan disfrutar del desierto con comodidad y autenticidad. “Altos de Quitor apuesta por un turismo responsable y sostenible, implementando diversas iniciativas ecológicas en sus instalaciones. Cuenta con un sistema fotovoltaico para el abastecimiento energético y promueve la reutilización de materiales, transformando envases de vidrio en mesas y zonas de uso común, como quinchos”, asegura Livia Berríos, Gerente de Altos de Quitor.
Como la sustentabilidad en una piedra angular de este tipo de turismo, además se dispone de un sistema de reutilización de aguas destinado al riego de áreas verdes, lo que ha permitido la plantación de más de 100 mioporos, contribuyendo a la creación de un paisaje único en el borde del valle de Quitor. “Con estas acciones, Altos de Quitor reafirma su compromiso con el cuidado del medioambiente, integrando sostenibilidad y confort en una de las zonas más emblemáticas de San Pedro de Atacama”, agrega Livia Berríos.
Una experiencia astronómica
En San Pedro de Atacama, cada noche, los turistas tienen la oportunidad de participar en tours astronómicos organizados en colaboración con Atacama Deep Sky, una experiencia única que les permite observar el cielo despejado del desierto. “Mas de 300 noches despejadas al año, cielos muy secos, sin humedad y poca contaminación lumínica, permiten que la luz pase nítidamente”, dice Marcos Reyes, director de Atacama Deep Sky.
En la inmensidad del desierto de Atacama, con sus cielos prístinos y oscuros, los turistas no solo miran al cielo, sino que también reflexionan sobre su conexión con él. La sensación de pequeñez frente al universo se convierte en una experiencia profundamente humana y trascendental. Esto crea momentos de introspección que quedan grabados en la memoria de cada participante.
“Los tours se divide en tres etapas: charla astronómica apoyada con diapositivas y videos. Además, se incluye un coctel con snacks dulces y salados y bebestibles, jugos, pisco sour, agua, La segunda etapa, consiste en observación del cielo a ojo desnudo con apoyo de punteros laser para observar constelaciones, planetas y estrellas luminosas. Posteriormente, observación con los telescopios para ver en detalle planetas, cúmulos, nebulosas y galaxias. Finalmente, nos desplazamos al costado del Valle de Marte para la sesión fotográfica”, dice Marcos Reyes.
La tecnología es uno de los aspectos importantes a la hora de disfrutar de la inmensidad del universo desde San Pedro de Atacama. “Contamos con 3 telescopios dobsonianos de alta gama de 16 pulgadas de diámetro, punteros laser verdes para identificar objetos, y filtros lunares. Hacemos tours bien estructurados con grupos de no más de 10 personas por telescopio y un guía (bilingüe) por cada grupo”, dice el director de Atacama Deep Sky.
Y agrega: “Más allá de la observación, la reflexión que emerge de un tour astronómico como el de Atacama Deep Sky, trasciende la mera observación de los astros. En este tipo de experiencias, se entrelazan la maravilla científica, la conexión emocional con el cosmos y un profundo sentido de humildad frente a la inmensidad del universo”.
Para Marcos Reyes, el tour astronómico no se limita a mostrar estrellas; sino que invita a los participantes a reconectar con su sentido de maravillarse y a reflexionar sobre el equilibrio entre lo infinitamente grande y lo personal. Es una vivencia donde la ciencia inspira, el entorno impacta y el entretenimiento transforma, generando recuerdos únicos e inolvidables. “La verdadera magia está en cómo estos conocimientos despiertan asombro y curiosidad en quienes los experimentan”, concluye Marcos Reyes.